Reunificación de deudas

Reunificar todas las deudas en una sola puede reducir la cuota mensual a la mitad.

Reunificar deudas

Muchas familias acaban endeudándose hasta llegar a unos límites insostenibles.  No solo deben pagar la hipoteca cada mes al banco sino también sus tarjetas de crédito, el préstamo del coche... Una restructuración del pasivo mediante una reunificación de la deuda, es una solución a la que muchas familias intentan acogerse. Reunificar todas las deudas en una sola puede reducir la cuota mensual a la mitad.

El método más utilizado consiste en juntar la deuda hipotecaria pendiente con todas sus demás deudas (tarjetas de crédito, préstamo del coche, créditos personales, etc.), de manera que se forma una gran hipoteca que las engloba a todas. Para el cliente supone que todo se aglutina en un préstamo hipotecario, el cual posee un interés menor que la mayoría de deudas que ocasiona los créditos personales al consumo y un plazo de amortización mucho mayor, lo que reduce drásticamente la cuota mensual. Así permite a las familias contar con más poder adquisitivo y más liquidez para afrontar todos los gastos restantes durante el mes e ir mucho más desahogado.

¿Cuáles son los requisitos y condiciones?

El primer requisito de entrada es que una de nuestras deudas pendientes sea crédito hipotecario. Sobre este crédito pivotará toda la operación crediticia. Es imprescindible que ningún prestatario – titular – del crédito este en ningún fichero de morosos.

La documentación que se requiere a tal efecto es la siguiente: si es un prestatario o dos, en caso de un matrimonio, ambos deberán adjuntar   su DNI, la escritura de la vivienda, sus contratos de trabajo, las 3 últimas nóminas, la última declaración de la Renta o IRPF los últimos recibos liquidados de los créditos pendientes, la última tasación de la vivienda, y las cartas de abogados o autos judiciales en caso de embargos.

 

¿Qué costes tiene?

La reunificación tiene sus propios costes derivados que van desde los gastos notariales,  los honorarios de profesionales, sus respectivas comisiones, gastos de cancelación  de  los créditos adjuntados a la hipoteca, y los respectivos impuestos. Cabe destacar que en casi todos los casos estos gastos se incluyen en el total de la nueva hipoteca, lo cual evita el desembolso instantáneo de una gran cantidad de dinero. 

 

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